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Logotipo de las Palas Cántabras Palas Cántabras: Fuerza, Habilidad, Precisión y Nobleza Obras de Mariano Pérez López

Las Palas Cántabras: El principio

Mariano y sus compañeros practicaban sus juegos atléticos en la playa de la Magdalena, debajo de la Real Sociedad de Ténis, donde también jugaban al fútbol y hacían natación.

Mariano y su inseparable pala en 1930…”Ramón y yo teníamos cada uno una vieja raqueta de tenis, sin cordaje, que yo me encargaba de trenzar con cabo de ocho hebras de cáñamo revestido con pez que cogía del taller de zapatero de mi padre. Comprábamos las pelotas de segunda mano a cincuenta céntimos a los chavales recogepelotas, y trazábamos sobre la arena mojada de la playa unas rayas que simulaban una pequeña pista de ténis. Jugábamos en bajamar con las dos viejas raquetas y nos divertíamos, pero el cordaje no aguantaba, se rompía con el peso de la pelota mojada, y cuando la marea al subir alcanzaba la arena seca, la pelota no botaba y se acababa el juego. Así una y otra vez, hasta que tuve la idea que le comenté a Ramón, de cambiar la raqueta por un tipo de pala de madera, que pudiera dar resultado, y le pareció bien. Diseñé y probamos tres modelos que iban mejorando, siendo el cuarto el definitivo. Comenzamos con éxito jugando al bote, sobre la arena mojada, suspendiendo el juego al subir la marea. Así jugamos varios meses, mejorando en juego, precisión y reflejos. Y así fue como nació el primer elemento del juego, la Pala”…

…”El segundo y definitivo elemento, fue la idea de jugar sobre la arena seca, eliminando el bote y jugando la pelota de pala a pala en vuelo continuo, desechando lo que en un principio había sido una imitación al ténis. Las pruebas fueron un éxito total y ya no volvimos a imitar el juego del ténis, comenzamos a jugar a nuestro juego, comenzamos a jugar, a las Palas. Jugábamos frente a la casona de los Gómez Acebo (grandes deportistas). También frente a la taberna de pescadores El Polo Norte, en lugares que hoy ocupan los chalecitos de la Magdalena, Junto al campo de Polo, donde jugaba el Rey, y en la primera playa del Sardinero junto a Piquío, sobre el mismo terreno que ocupó el pabellón de baños de los Reyes. Fue la época dorada de las yolas en Santander, construídas en los talleres de Abascal y de Pompeyo, y muchas construídas por usuarios. Toñón, campeón de España de yola y excelente remero de traineras y los presidentes de la federación Cántabra de Remo, Julián y Marlasca, jugaron con nosotros a palas y lanzaron el disco y la jabalina”…


Mariano con una de sus inseparables palas junto a su mujer Isabel e Hijo. Foto tomada en 1942 en el campo de polo de la Magdalena.

…”Por aquellas fechas (1928-1929), frecuentaba la Magdalena un muchacho fuertón, tan curtido por el sol, que parecía un negro. Era tan amante de la playa, que pasaba en ella días y a veces noches. Le llamábamos “el Elefante”. Tendría dos o tres años más que yo, era carpintero, hijo de un ebanista que tenía el taller a la derecha de la carretera que baja de Miranda a los Pinares del Sardinero. Este ebanista fué quien construyó toda la parte noble, en madera, de esa maravilla de chalét del más puro estilo montañés, que fue la casa de los Pardo, hoy de Botín, en la Avenida de Reina Victoria. Este artesano, vivía en una casita dentro de la finca, y se llamaba Santiago, como su hijo. Fue el hijo de este señor, que hacía cosas de carpintería en el taller de su padre, a quién le hice el encargo de seis palas en bruto, del tamaño de la diseñada y recortada en papel, que me sacó de unas piezas de haya magníficas. No recuerdo lo que me costaron. Las afiné con lima, cristal y lija, y le vendí dos, por el precio que correspondía a la madera, a mi amigo y compañero Ramón Gancedo”…


Mariano, su esposa y su hijo Marianin, en la playa de la Magdalena. Año 1942.