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Logotipo de las Palas Cántabras Palas Cántabras: Fuerza, Habilidad, Precisión y Nobleza Obras de Mariano Pérez López

Bienvenidos

Bienvenidos a esta Web dedicada a las Palas Cántabras, deporte que se crea en la playa de la Magdalena a principios de 1928 por Mariano Pérez y que consiste en un par de palas de madera y una pelota de tenis. El objetivo del juego es mantener la pelota en el aire sin que caiga y dar el mayor número de golpes, ya que es un juego de cooperación.

Las Palas Cántabras son ya una seña de identidad de las playas de Cantabria formando parte de su "banda sonora", ya que son las únicas playas del mundo que se reconocen con los ojos cerrados gracias a su "repalatear" inequívoco.

De todas maneras este deporte ya no se puede circunscribir a sus orígenes y ya lo podemos encontrar mucho más allá de El Camello, La Concha, Piquío y La Segunda: en cualquier playa de España o del extranjero podremos encontrar a personas jugando a las Palas.

Asimismo nos gustaría reseñar que a diferencia de otros deportes, el Juego de las Palas se basa en cuatro principios fundamentales: Fuerza, Habilidad, Precisión y Nobleza, por lo que la victoria no se consigue "ganando al contrario" sino que la victoria es moral consiguiendo el máximo tiempo posible que la pelota no caiga y mantenga su ritmo y fuerza. Es por ello que puede practicarse en pareja, trío o cuarteto.

Dependiendo de si el número de jugadores son pares o impares, se ponen unos roles a dichos jugadores. En caso de ser impares, unos serán los atacante o pegadores y otros los defensores o paradores. El atacante golpea fuerte a la pelota en dirección al defensor, que actúa como un frontón, devolviendo a su compañero una pelota fácil y bien colocada para que vuelva a pegar con fuerza.

Es importante reseñar que durante unos años llegó a estar prohibido durante la temporada de baño por las ordenanzas municipales, que prohibían en las playas los transistores y practicar deportes cómo el fútbol... y las palas. Época gloriosa de escaramuzas con los agentes municipales, de jugar al gato y al ratón, de partidas ojo avizor por si aparecían de repente, de enterrar las palas para esconderlas y evitar la multa o peor aún, la incautación de la herramienta casi siempre una obra de arte artesanal y muy personal. Todo esto acabó afortunadamente hace algunos años con la decisión municipal al reconocer la importancia de este juego y con ello acotar zonas exclusivas para jugar a las palas en las playas. Actualmente mucha gente lo practica durante todo el año.